PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO
Por: Raymundo IBÁÑEZ DEL CASTILLO

“Malditos aquellos que con sus palabras defienden al pueblo y con sus hechos lo traicionan”: Benito Juárez.
Alrededor de mil 422 millones de católicos en el mundo, que representan el 17.8 % de la población total en los 7 continentes como América, Africa, Europa, Asia yOceaníae incluyendo a la Antártida,rememorancomo cada año, durante la Semana Santa de este año 2026, la pasión, muerte y resurrección de Cristo, el verdadero hijo de Dios hechohombre, el Mesías Salvador, Dios verdadero, de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho.
Y en esta rememoración, incluimos a la Antártida, porque no es menos importante y aun cuando no existen cifras oficiales sobre el número de católicos en este continente, ya que la población es flotante entre más de mil personas en el invierno y 10 mil en el verano, la presencia católica es significativa, sobre todo de argentinos y chilenos, lo que hace que varias capillas dedicadas al catolicismo, se mantengan activas y, por lo consiguiente, hay actos litúrgicos durante la Semana Santa.
En la Antártida, se contabilizan al menos cinco capillas católicas activas, la mayoría dependientes del obispado castrense argentino, incluyendo la Capilla de Nuestra Señora de las Nieves en Base Esperanza y otras en las Bases, como se les conoce a los núcleos de población temporales y estacionales en Marambio, San Martín y Carilini.
La presencia de católicos en la Antártida es tan real, que la primera Misa Católicaen el continente, fue oficiadaen el año de 1946, es decir, hace ya 80 años, por el jesuita Felipe Lérida y de ahí, durante 8 décadas, ha ido creciendo el catolicismo, poco a poco, en proporción a la población del lugar y a la marcada fluctuación de entre mil y 10 mil habitantes.
La gran mayoría de los católicos del mundo, celebran la Semana Santa, participando de todas y cada una de las festividades y conmemoraciones litúrgicas de la fe cristiana católica que se inicia con el Domingo de Ramos, rememorando la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, para luego llegar al Jueves Santo, en el que se celebra la última Cena con la que Cristo instituyó la Eucaristía, llevándose a cabo también, ese mismo día, el lavado de pies.
Como parte de las celebraciones de Semana Santa, la tarde noche de Jueves Santo, los católicos en México, reviven la tradición católica de la visita a los 7 templos en igual número de iglesias y todas distintas, donde se instalan altares monumentales alusivos a la pasión, muerte y resurrección de Cristo , rememorando el recorrido que hiciera Jesús, antes de la crucifixión, misma que se ha extendido por todo México, principalmente de lugares como Guadalajara, Jalisco; Iztapalapa en la Ciudad de México; Taxco, Guerrero y; Zacatecas, Zac.
Y ni se diga en Oaxaca, capital, donde la devoción de la visita a las 7 casas, como también se le conoce a esta tradición, donde el misticismo es muy especial, no solo se circunscribe al centro de la ciudad, sino que se ha hecho extensiva a los barrios de Jalatlaco y el ex Marquesado, donde se suman miles y miles de visitantes nacionales y extranjeros, que encuentran también a su paso, entre otros productos alusivos a la temporada, el tradicional “pan bendito”, que son piezas de pan pequeñas elaboradas especialmente para este dia y bendecidas, que llevan consigo los católicos a sus familias.
El día más grande de la Semana Santa, como dicen nuestros ancestros, es Viernes Santo, en el que durante la mañana, se llevan a cabo las ceremonias del Encuentro entre Jesús y María, su madre, para luego, inmediatamente después, o por la tarde, rememorar la crucifixión y muerte y, posteriormente, la ceremonia del Descendimiento, que es la representación del momento en que el cuerpo de Jesús, crucificado y muerto, es bajado de la Cruz.
Al día siguiente, es decir, Sábado Santo, se espera la rememoración de la Resurrección de Jesucristo y por la noche, en todas las iglesias destinadas al culto católico, son oficiadas las tradicionales Misas de media noche o “de gallo” como también se les conoce, por la hora en que se celebran.
Y así, los católicos del mundo, para terminar con los actos litúrgicos de la Semana Santa o Semana Mayor, como también se le conoce a esta temporada de reflexión y de recogimiento espiritual, llegan al Domingo de Resurrección, que tiene un especial y alto significado, porque es el triunfo de Jesucristo sobre la muerte.
Los menos de católicos, confundiendo, trastocando, menospreciandoo simplemente restándole importancia al verdadero significado de la Semana Santa, como es la rememoración de lapasíón, crucifixión, muerte y resurrección de Jesucristo, se dedican al solaz esparcimiento, concentrándose en los destinos de playa con más atractivos, tan concurridos en esta temporada o visitando lugares de incalculable valor histórico y arquitectónico o cualquier lugar con atractivos turísticos, aprovechando y disfrutando de la temporada vacacional que coincide con la “Semana Santa”,sin dejar de tener presente el motivo que da pie al descanso y a la diversión.
La Semana Santa, que se rememora por ocho días consecutivos, de Domingo de Ramos a Domingo de Resurrección, por la mayoría de los más de mil 422 millones de católicos en el mundo, en más de 120 países, siendo una de las más importantes para el Cristianismo Católico, con mayor intensidad en Europa, sobre todo en España e Italia; Latinoamérica, especialmente en Colombia, Brasil, Filipinas y, por supuesto, México.
Más allá de la Iglesia Católica en el mundo, la única instituida por Cristo sobre la faz de la tierra, la Semana Santa, con sus propios ritos, también es rememorada por diversidad de denominaciones que se dicen cristianas, incluyendo a los protestantes (luteranos, metodistas, anglicanos), ortodoxos y, con sus propias particularidades, la de los Santos de los Ultimos Días, mejor conocidos como mormones.
Hasta los judíos, quede pueblo elegido, se convirtió en pueblo deicida, al condenar a Jesucristo a la muerte más horrenda e injusta de la humanidad, al morir crucificado, aunque no rememoran la Semana Santa Cristiana, coincidentemente, dentro de sus prácticas judaicas, celebran la Pascua (Pésaj), con la que conmemoran la liberación de Egipto, hasta nuestros días.
